El Estrecho del Ciscarico, Partaloa

Nuestro recorrido comienza en la piscina municipal, observando desde el principio la belleza natural de un valle de arcillas blancas bordeado por dos lomas cubiertas con una capa continua de piedra aglomerada de gran espesor, donde la erosión ha ido excavando abundantes oquedades y grutas. Estas geoformas son típicas en los alrededores de Partaloa, produciendo un caos de bloques hermoso de contemplar. Este paisaje natural ofrece un espectáculo de fantasía por su singularidad.

 

Aprovechando que el Mirador “Piedras del Castillo” nos queda bastante cerca, podemos subir hasta él para recrearnos con las vistas hacia el pueblo y el valle. Regresaremos para dirigirnos hacia el centro del pueblo.

 

A nuestro paso, la Iglesia de San Antonio nos aguarda. Una vez visitada, pasamos por la plaza del ayuntamiento para dirigirnos a la entrada del pueblo, donde tomamos el camino de la barriada de Retamar, que se encuentra al otro lado de la Rambla del Arquillo.

 

Atravesamos Retamar y descendemos por un camino de tierra entre olivos y giramos después a la derecha, en dirección al Rancho “Luz de Sol” (¡cuidado con los perros!) e iniciamos la subida al altiplano por una cuesta de unos 500m. En este punto una gran explanada nos aguarda para tomar aire y deleitarnos con las vistas en esta parte de monte bajo dominado por atochares.

 

Se abren tres caminos que se dirigen a la sierra, nosotros tomaremos el de en medio, que desciende durante 560m. hasta llegar al cruce con una rambla. Aquí giramos a la izquierda para descender por el cauce. ¡Prepárate! Comienza la parte más atractiva del recorrido, entramos en “El Estrecho”, tramo de rambla donde la erosión del agua a hecho a su paso una canalización en los distintos materiales que forman el terreno, dejando profundos pasillos estratificados que se estrechan hasta el punto de que los senderistas tienen que pasar en fila de a uno. Esta parte tan sorprendente no dejará indiferente a nadie.

 

Al salir de los Estrechos, seguimos descendiendo la rambla hasta llegar a una caseta de pozo, tomamos una pequeña rambla que se abre a nuestra derecha y a unos 100m. llegamos al Ciscarico, nacimiento de agua natural donde los animales se refrescan.

 

Continuamos remontando la rambla rodeados de adelfas, hasta que a los 300m. ésta se cierra y tomamos un camino que asciende por la derecha. Observamos a nuestro paso un mar de esparto que en esta época del año esta pletórico. Llegados a este punto, la magia de la luna llena sobre el atardecer nos envuelve.

 

Pasamos una cadena de acceso en el camino y llegamos a un cruce en una zona de cultivo, giramos a la derecha y descendemos 300m. hasta volver al punto en el que se inicia el Estrecho. Subimos la cuesta deshaciendo el camino que nos devuelve al altiplano, y desde aquí volvemos sobre nuestros pasos hacia Partaloa.

 

El sendero del Estrecho del Ciscarico, ruta tan peculiar como atractiva, nos muestra dos tipos de erosión: la erosión alveolar en los derrubios y la erosión vertical en los estrechos. Dirigida a toda aquella persona que le guste gozar del espectáculo que nos brinda este paraje, cuyo patrimonio geológico es de una gran singularidad.

Mapa de la ruta